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Diferencias entre incubadora de empresas y aceleradora de empresas


Hay muchas palabras que a veces usamos como si significaran lo mismo aunque haya importantes diferencias en sus significados, esto pasa muy seguido precisamente entre las incubadoras de empresas y las aceleradoras de empresas, que parecieran ser lo mismo, pero no lo son. Veamos sus diferencias.

Tiempo

La temporalidad es la primera diferencia básica entre incubadoras de empresas y aceleradoras de empresas o negocios. Las incubadoras son aquellas entidades a las cuales conviene acudir cuando aún no has salido al mercado, por lo tanto te ayudarán a definir tu modelo de negocio, tu target o perfil de cliente ideal, tu nicho de mercado e incluso pueden ayudarte a definir tu producto y/o servicio.

La aceleradora, en cambio, es para un momento posterior en el cual ya saliste al mercado y llevas tiempo en él, usualmente, entre dos y tres años. Así entonces, te ayudarán a hacer ajustes necesarios para conseguir expandir tu negocio y su intención es la de exponenciar tus ventas y ganancias lo más pronto posible. Su servicio es más de mentoría y te ayudarán a revisar tu modelo de negocio actual: procesos, roles, herramientas, medios, etc.

Espacio

La incubadora tiene ya de por sí un nombre que remite a un lugar, ¿cierto? pues bueno, la gran mayoría de ellas te ofrecerán un espacio para que comiencen a trabajar ahí mismo en tu proyecto, así que tendrás a tu disposición equipo de oficina y desde luego la ventaja de la cercanía con tus asesores, además de la motivación extra que da el saberse parte de un lugar, lo que se conoce como “sentido de pertenencia”, que a nivel moral es de mucha ayuda.

Las aceleradoras, como su nombre lo indica, son más bien un proceso y no un lugar o un objeto tangible, por lo cual rara vez te ofrecerán un sitio para trabajar y esto es lógico hasta cierto punto: se supone, como dijimos antes, que tu negocio ya está corriendo, por lo tanto, durante el tiempo que llevas en el mercado la cuestión del lugar ya ha sido resuelta, es desde donde has estado operando y, si no tienes un lugar fijo, pues bueno, eso quiere decir que no lo necesitas… ¿o sí? Ya te lo dirán tus mentores, quizás sea parte de los cambios que tengas que hacer.

Proceso

Haremos una analogía familiar: la incubadora es como la mamá. Está contigo antes de salir al mundo -el mercado en el caso de las pymes- nutriéndote y formándote para cuando llegue el momento de darte a luz. Después de este momento, obviamente cortará el cordón umbilical pero eso no quiere decir que te abandonará, su proceso es más bien largo y las incubadoras tienen un nivel de involucramiento alto con los negocios que apoyan, por lo cual los elementos vistos antes (tiempo y espacio) son importantísimos: te conocen desde siempre y saben dónde estás en todo momento.

La aceleradora es como el papá. Tradicionalmente su papel es el de corregir y el de mostrar las reglas que debes seguir para el óptimo desarrollo de tu negocio. La asesoría que ofrecen es mucho más puntual, es decir, “no se andan por las ramas” y tampoco entra “hasta la cocina”, sino que más bien hacen esos “giros de tuerca” que necesitas. Respetan mucho más tu autonomía pero al mismo tiempo, si hay algo que debes cambiar, te lo dirán.

Objetivo

La incubadora cree más en un proceso integral que te ayude a llegar desde la fase pre-mercado hasta consolidar tu negocio de manera natural para que pases al menos el umbral donde la gran mayoría de las pymes se queda, los dos años de existencia. Con ellas no hay prisa, pues, se enfocan más en que cada elemento de tu empresa esté correctamente posicionado y desde ahí se apuesta por la consolidación del negocio, por conseguir un balance económico sostenible a través del tiempo.

La aceleradora tiene una metodología de corto plazo en la cual su interés principal es el crecimiento exponencial de tu negocio, es decir, que este se expanda mucho en poco tiempo. Para haber llegado a ellas es claro que has sobrevivido al proceso inicial de dos años y que, si bien estás en el mercado, quizás estés estancado y ahí es donde entran las aceleradoras, que apuestan por cambios innovadores, disruptivos y radicales que generen impactos significativos en un lapso reducido.

 

¿Cuál me conviene buscar para mi negocio?

Después de haber leído todo lo anterior, el perfil de ingreso a una u otra queda bastante claro: si estás en etapas iniciales, como el desarrollo de la idea, la elaboración del producto o la definición del servicio, una incubadora con espacios para trabajar y una guía temprana para el largo plazo es lo tuyo; si en cambio, estás pensando en expandir tu negocio después de un cierto tiempo de estar operando pero has tenido dificultades para conseguirlo, la mentoría puntual y específica de la aceleradora es lo que debes buscar.

Si este último es tu caso, debajo encontrarás una guía completa sobre todo lo que una aceleradora de empresas puede hacer por tu negocio, ¡descárgala, es gratis!

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Rodrigo Ayala Morales

Escrito por Rodrigo Ayala Morales

Asesor comercial con especialidad en emprendimiento. Promotor del autoempleo.

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