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¿Cómo hacer frente a los accidentes en una empresa?


Según la Organización Internacional del Trabajo, a diario ocurren cerca de 868 mil accidentes en una empresa, de los cuales 1,100 suceden en México. Pero, ¿a qué se refiere exactamente la OIT con accidentes laborales? Bueno, primero veamos la definición que en nuestro país se le da a los accidentes de trabajo:

Accidente de trabajo es toda lesión orgánica o perturbación funcional, inmediata o posterior, o la muerte, producida repentinamente en ejercicio, o con motivo del trabajo, cualesquiera que sean el lugar y el tiempo en que se preste.

Quedan incluidos en la definición anterior los accidentes que se produzcan al trasladarse el trabajador directamente de su domicilio al lugar del trabajo y de este a aquel.”

Ante este panorama, y como ya te habíamos dicho en el artículo Los accidentes en una empresa sí ocurren, ¡protégete!, que puedes consultar aquí, conviene no sólo ser conscientes de que estos suceden, sino más importante aún, qué hacer para que nos afecten lo menos posible. Para ello revisaremos primero algunas de sus consecuencias.

accidentes-en-una-empresa

 

¿Qué tipos de consecuencias pueden traer los accidentes en una empresa?

Dividiremos aquí los tipos de afectaciones que pueden traer a tu negocio los diferentes accidentes laborales:

Consecuencia material:

Daños materiales causados a bienes y equipo (como edificios o instrumentos), a los materiales, desde las materias primas (digamos, la harina) hasta el productos finales (el pastel, en este caso).

Consecuencia temporal:

La pérdida en el tiempo que normalmente se necesita para el desarrollo de un trabajo, y que provoque retrasos en los tiempos programados o incluso el paro total de los procesos laborales. Por ejemplo, el daño material de una máquina tortilladora: puedes hacerlas a mano, claro, pero ¿cuánto tiempo más te tardarás en producir 10 kilos, por ejemplo?

Consecuencia personal:

Las que dañan directamente a alguna persona. Estas las podemos dividir de acuerdo al tipo de lesión que provocan sobre el individuo en cuestión:

    • Lesiones no físicas: trastornos emocionales o psicológicos que permanecen aún después del accidente.
    • Lesiones agraviantes: todas las que causan dolor insoportable, principalmente en vista y oído, que son los sentidos principales para el ser humano, sobre todo cuando de actividades laborales se trata.
    • Lesiones funcionales: parálisis, contracciones musculares, trastornos en el sistema motriz o nervioso e incluso en las funciones glandulares; todas ellas tienen la característica de que no dejan trabajar en condiciones normales, e decir, cumplir con nuestras funciones diarias.
    • Lesiones estructurales: fracturas, heridas, hemorragias, contusiones, laceraciones, roturas, amputaciones, implosiones y explosiones orgánicas. La lesión estructural va siempre acompañada de trastornos funcionales y agraviantes y son -excluida la muerte, desde luego- el tipo de lesión que más daño causa a los trabajadores y por ende a la empresa.

¿Qué hacer frente a estos riesgos laborales?

Como todo riesgo con el que tu empresa debe lidiar, la táctica es doble: por un lado, es necesario un mapeo de riesgos; te puedes basar en la lista arriba mencionada para ver cuales de estos son potenciales accidentes y cómo te afectarían sus consecuencias. Lo cual nos lleva a la otra parte de la táctica: una cultura de la prevención.

Sabiendo de la probabilidad de que suceda un accidente, que es por definición algo que no se planea, tienes la alternativa de contratar un seguro de daños empresarial, así como una cobertura de Responsabilidad Civil, que puede ser la garantía de la continuidad de tu negocio.

 

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Rodrigo Ayala Morales

Escrito por Rodrigo Ayala Morales

Asesor comercial con especialidad en emprendimiento. Promotor del autoempleo.

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