Asegúrate de proteger a tu PyME


Proteger literalmente significa resguardar una cosa, en este caso tu PyME, de un peligro o de algo que le afecte. Si habláramos en términos de administración de proyecto, diríamos: riesgos y problemas. Estando al frente de una empresa, es común preguntarnos cuáles son los riesgos que mal manejados podrían convertirse en problemas. Hay algunos que son inherentes al tipo de empresa, no obstante, hay otros que son comunes a todas. De esos vamos a hablar en este artículo y las acciones que puedes tomar para evitar que los riesgos se conviertan en problemas.

Protección legal

Tal vez la idea más recurrente cuando hablamos de protección, es la legalidad. Solo podría estar en competencia con la de seguros, de la cual también hablaremos más adelante. En cuanto a riesgos legales, las PyMEs en México deben tener en cuenta desde la formalización hasta los aspectos laborales.

Respecto a la formalización, no importa si por el momento eres persona física con actividad empresarial o persona moral. La mejor figura legal para tu empresa dependerá del giro de tu negocio, lo importante es que tengas una y conozcas los beneficios y limitantes de la misma. Debes tener sustento legal que avale la actividad que llevas a cabo. Esto te evitará todo tipo de problemas, inclusive colocarte a ti mismo -y a tu equipo de trabajo- en situaciones complejas éticamente hablando.

Si tu modelo de negocio está basado en una marca propia, un modelo operativo innovador y/o una patente, debes asegurarte de protegerlo legalmente. Asegúrate de registrar la propiedad intelectual de tu empresa ante el IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual), es cada vez más sencillo, incluso puedes hacerlo a través de internet.

Un aspecto fundamental de la protección legal de cualquier PyME es contar con contratos. Debes tener contratos laborales, contratos comerciales de compraventa, de prestación de servicios, de franquicia, contrato de confidencialidad. Toma en cuenta que un contrato es un acuerdo, oral o escrito, entre partes que, en caso de que alguna de ellas no cumpla, puede apelar a través de una instancia jurídica. Normalmente, en los contratos comerciales, hay claridad sobre las penalizaciones o deducciones a las que las partes están obligadas. Sin afán de sobresimplificar, el objetivo del contrato es tener claras las reglas del juego para todos aquellos que participen en él. Asegúrate de dominar esas reglas.

Protección contra eventos inesperados

La otra categoría más común al hablar de protección es la de los seguros. Muchas veces vemos los seguros como un gasto más que una inversión. En una primera revisión y de acuerdo a las características de las PyMES, un tipo de seguro puede ser catalogado como una inversión o un gasto, pero toma un momento para pensarlo dos veces.

Un seguro es el instrumento para transferir el riesgo de ocurrencia de un evento a una empresa diferente a la tuya. Utilicemos un ejemplo, al contratar un seguro contra incendio para tus mercancías, si ocurriera un incendio, el costo de la mercancía sería cubierto por la aseguradora. Mientras que al no tener este instrumento, el costo total sería cubierto por tu empresa. Es cierto, existe el costo del seguro como el deducible, pero cuando hablamos de elementos clave para tu negocio, los números siempre muestran que es mejor proteger que no hacerlo.

Lo importante respecto a este tipo de instrumentos, es precisamente identificar aquellos que son clave para tu modelo de negocio; identificar los costos asociados tanto en el caso de tener como de no tener un seguro, haz una proyección en caso de que el riesgo se materialice y toma la mejor decisión para tu negocio.

Protección de la información

Información es poder, y en esta época de negocios basados en internet, marketing digital, big data y analytics, se confirma este dicho. Lo importante es aterrizar este concepto a nuestra realidad; en otras palabras, debes identificar cuál es la información clave para tu empresa que, de ser pública, afectaría tu negocio. Incluso provocaría que salieras del mercado.

Una vez identificada esta información, protégela. Un esquema de protección de la información considera procesos, educación para el personal e identificar las figuras clave. La máxima es asegurar que las personas que necesiten dicha información tengan acceso a ella, pero solo dichas personas.

En este rubro los números son casi binarios; si la información se filtra la empresa pierde, por lo que es una necesidad más que una inversión. Aun así el análisis detallado es importante. Hay que evaluar la inversión y considerar qué implicaciones se pueden llegar a tener. Los recursos son finitos en esa medida: hay riesgos que se puede correr y otros que no.

Proteger tu PyME tiene muchos ángulos, en este artículo únicamente hablamos de aquellos que son comunes a los diferentes modelos de negocio. Tu labor ahora es identificar aquellos que son únicos para tu empresa y tomar acciones para evitar que los riesgos se conviertan en un problema.
Germán Palacios Bustamante

Escrito por Germán Palacios Bustamante

MBA del IPADE, con experiencia en emprendimiento, innovación tecnológica y dirección de proyectos.

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